RECLUTANDO INTERCESORES.
¿Por qué los lideres necesitamos compañeros personales de oración? Cualquier batalla que valga la pena pelear, precisa más que los recursos que posea el líder por si solo. Por ello se hace necesario reclutar compañeros de oración, obtenidos de las diferentes congregaciones de nuestra denominación.
El Dr. John Maxwell en su libro "The Pastor's Prayer Partners" nos entrega las ventajas de contar con un equipo de oración durante la batalla.
La Biblia nos da una enseñanza sobre el tema. Recordemos a Moisés en la batalla con los amalecitas. Josué y su ejército prevalecían mientras Moisés permanecía en la cumbre del collado con sus manos en alto; cuando sus manos se cansaban, debía contar con la ayuda de Aarón y Hur. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo, en varias cartas al despedirse, pedía a los hermanos oración por él, haciéndoles saber sus necesidades.
La literatura cristiana es abundante en estos temas. Cindy Jacobs, en su libro “Conquistemos las Puertas del Enemigo”, páginas 182 a 185, nos entrega valiosa información al respecto. Nos dice que toda intercesión es una oración, pero no toda oración es intercesión.
Juan Wesley cita normalmente esta expresión: “Dios no hará nada sobre la Tierra, excepto en respuesta a la oración intercesora”. Juan Calvino afirmaba en sus institutos que “las palabras no logran explicar cuan necesaria es la oración intercesora”.
Los líderes contemporáneos, desde Jack Hayford hasta Walter Wink, afirman los mismos conceptos sobre la necesidad de la oración de intercesión. Hayford dice: “Usted y yo podemos ayudar a decidir cual de estas dos cosas habrán de suceder en la Tierra: la bendición o la maldición. Nosotros determinamos si se libera la bondad de Dios hacia situaciones específicas o si se permitirá que prevalezca el poder del pecado y Satanás. El factor determinante es la oración intercesora”.
Charles G. Finney, uno de los evangelistas más efectivos del siglo XX, conoció a Daniel Nash a comienzos de su ministerio. Este último se convirtió en el intercesor personal de Finney y muy a menudo viajaba con él y oraba mientras Finney predicaba.
C. Meter Warnenr, en su libro “Escudo de Oración”, páginas 29 y 30, nos enseña que un Equipo establecedor de Iglesias debe contar con el apoyo de los compañeros de oración.
¿Por qué los lideres necesitamos compañeros personales de oración? Cualquier batalla que valga la pena pelear, precisa más que los recursos que posea el líder por si solo. Por ello se hace necesario reclutar compañeros de oración, obtenidos de las diferentes congregaciones de nuestra denominación.
El Dr. John Maxwell en su libro "The Pastor's Prayer Partners" nos entrega las ventajas de contar con un equipo de oración durante la batalla.
La Biblia nos da una enseñanza sobre el tema. Recordemos a Moisés en la batalla con los amalecitas. Josué y su ejército prevalecían mientras Moisés permanecía en la cumbre del collado con sus manos en alto; cuando sus manos se cansaban, debía contar con la ayuda de Aarón y Hur. En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo, en varias cartas al despedirse, pedía a los hermanos oración por él, haciéndoles saber sus necesidades.
La literatura cristiana es abundante en estos temas. Cindy Jacobs, en su libro “Conquistemos las Puertas del Enemigo”, páginas 182 a 185, nos entrega valiosa información al respecto. Nos dice que toda intercesión es una oración, pero no toda oración es intercesión.
Juan Wesley cita normalmente esta expresión: “Dios no hará nada sobre la Tierra, excepto en respuesta a la oración intercesora”. Juan Calvino afirmaba en sus institutos que “las palabras no logran explicar cuan necesaria es la oración intercesora”.
Los líderes contemporáneos, desde Jack Hayford hasta Walter Wink, afirman los mismos conceptos sobre la necesidad de la oración de intercesión. Hayford dice: “Usted y yo podemos ayudar a decidir cual de estas dos cosas habrán de suceder en la Tierra: la bendición o la maldición. Nosotros determinamos si se libera la bondad de Dios hacia situaciones específicas o si se permitirá que prevalezca el poder del pecado y Satanás. El factor determinante es la oración intercesora”.
Charles G. Finney, uno de los evangelistas más efectivos del siglo XX, conoció a Daniel Nash a comienzos de su ministerio. Este último se convirtió en el intercesor personal de Finney y muy a menudo viajaba con él y oraba mientras Finney predicaba.
C. Meter Warnenr, en su libro “Escudo de Oración”, páginas 29 y 30, nos enseña que un Equipo establecedor de Iglesias debe contar con el apoyo de los compañeros de oración.
