
Hay muchas razones para centrarse en la “plantación de Iglesias”:
1. Es el método bíblico. Plantar Iglesias es bíblico, es la manera que el Nuevo Testamento indica para extender el Evangelio del Reino. Debemos tener en cuenta que la expansión de la primera Iglesia comenzó en Jerusalén, continuó en Judea y se extendió a Samaria y a otros lugares, para llegar, a través de la Historia, hasta los confines de la Tierra. Este método evangelístico –el plantar Iglesias –está fuertemente respaldado por Dios. Una comunidad cristiana que no funda nuevas Iglesias o que lo hace débilmente no está en el plan divino. Tal labor debe asumirse con toda intención y agresividad.
2. Supervivencia de las denominaciones. Es una forma de supervivencia para las denominaciones, aún cuando algunos puedan no considerar válido este motivo; es valedero para la prolongación de las misiones. Se está en lo correcto cuando se piensa que, manteniendo éstas activas, estamos aportando nuestra parte al Cuerpo Universal de Cristo. Pero si este pensamiento es sólo mantenernos no es de extrañar que en la actualidad la disminución de personas en muchas agrupaciones cristianas sea mayor. Uno de los métodos para revertir esta declinación es establecer la plantación de Iglesias. No hay manera más práctica y eficaz para fortalecer las denominaciones que este método, especialmente si se hace en una zona geográfica necesitada.
El apóstol Pablo fue un innato evangelizador, pero su labor se basó en la fundación de Iglesias. Dos mil años después, nos asombra todo lo realizado por este hermano, especialmente con las limitaciones y contratiempos que enfrentó. No sólo formaba la congregación en cualquier parte donde andaba, sino que además generaba un líder preparado para continuar la obra. La visión de un evangelista como San Pablo y los demás apóstoles estaba centrada en las zonas no evangelizadas, como cuando señala: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Romanos 15:20)
Dios llama y dota a algunas personas con el don de Evangelismo, para revelar a Jesucristo a la gente y además para generar comunidades, es decir plantar Iglesias. El objetivo no es edificar una Iglesia y quedarse allí como pastor, sino continuar la obra, dando a luz otras Iglesias. Esto es lo que hizo Pablo, extender el Reino de Dios.
3. Ganar territorio no ocupado. La plantación de Iglesias es un excelente método para ganar territorio no ocupado. Durante los 30 o 40 años que tiene la historia del movimiento de plantación de Iglesias, se ha desarrollado una apropiada tecnología en que numerosos libros de Igleplantación se dedican a explicar como se puede usar esos principios al crecimiento de las Iglesias. Estoy de acuerdo y aplaudo los aspectos prácticos y técnicos que presentan sobre el crecimiento de la Iglesia, también creo que, aún con tecnología, si no hay comunión con Dios para vencer en las batallas, no se logrará nada. el ideal es optimizar ambos principios. Correr es mejor que cojear, usar cinco cilindros que cuatro. Los métodos técnicos para desarrollar proyectos de crecimiento, pueden aplicarse a restaurantes, compañías de seguros y cualquier empresa; pero como esto se trata de una Iglesia, debemos contar con la aprobación de Su Dueño: Jesucristo, quien en definitiva es el único que permite el crecimiento.
1. Es el método bíblico. Plantar Iglesias es bíblico, es la manera que el Nuevo Testamento indica para extender el Evangelio del Reino. Debemos tener en cuenta que la expansión de la primera Iglesia comenzó en Jerusalén, continuó en Judea y se extendió a Samaria y a otros lugares, para llegar, a través de la Historia, hasta los confines de la Tierra. Este método evangelístico –el plantar Iglesias –está fuertemente respaldado por Dios. Una comunidad cristiana que no funda nuevas Iglesias o que lo hace débilmente no está en el plan divino. Tal labor debe asumirse con toda intención y agresividad.
2. Supervivencia de las denominaciones. Es una forma de supervivencia para las denominaciones, aún cuando algunos puedan no considerar válido este motivo; es valedero para la prolongación de las misiones. Se está en lo correcto cuando se piensa que, manteniendo éstas activas, estamos aportando nuestra parte al Cuerpo Universal de Cristo. Pero si este pensamiento es sólo mantenernos no es de extrañar que en la actualidad la disminución de personas en muchas agrupaciones cristianas sea mayor. Uno de los métodos para revertir esta declinación es establecer la plantación de Iglesias. No hay manera más práctica y eficaz para fortalecer las denominaciones que este método, especialmente si se hace en una zona geográfica necesitada.
El apóstol Pablo fue un innato evangelizador, pero su labor se basó en la fundación de Iglesias. Dos mil años después, nos asombra todo lo realizado por este hermano, especialmente con las limitaciones y contratiempos que enfrentó. No sólo formaba la congregación en cualquier parte donde andaba, sino que además generaba un líder preparado para continuar la obra. La visión de un evangelista como San Pablo y los demás apóstoles estaba centrada en las zonas no evangelizadas, como cuando señala: “Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno” (Romanos 15:20)
Dios llama y dota a algunas personas con el don de Evangelismo, para revelar a Jesucristo a la gente y además para generar comunidades, es decir plantar Iglesias. El objetivo no es edificar una Iglesia y quedarse allí como pastor, sino continuar la obra, dando a luz otras Iglesias. Esto es lo que hizo Pablo, extender el Reino de Dios.
3. Ganar territorio no ocupado. La plantación de Iglesias es un excelente método para ganar territorio no ocupado. Durante los 30 o 40 años que tiene la historia del movimiento de plantación de Iglesias, se ha desarrollado una apropiada tecnología en que numerosos libros de Igleplantación se dedican a explicar como se puede usar esos principios al crecimiento de las Iglesias. Estoy de acuerdo y aplaudo los aspectos prácticos y técnicos que presentan sobre el crecimiento de la Iglesia, también creo que, aún con tecnología, si no hay comunión con Dios para vencer en las batallas, no se logrará nada. el ideal es optimizar ambos principios. Correr es mejor que cojear, usar cinco cilindros que cuatro. Los métodos técnicos para desarrollar proyectos de crecimiento, pueden aplicarse a restaurantes, compañías de seguros y cualquier empresa; pero como esto se trata de una Iglesia, debemos contar con la aprobación de Su Dueño: Jesucristo, quien en definitiva es el único que permite el crecimiento.
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